La Junta Autoriza un convenio entre Agricultura y Ganadería, SEIASA y la Comunidad de Regantes del Canal de la Vega de Castronuño.

La Junta Autoriza un convenio entre Agricultura y Ganadería, SEIASA y la Comunidad de Regantes del Canal de la Vega de Castronuño con el objetivo de modernizar 391 hectáreas.


Las obras que se llevarán a cabo consisten en la transformación del riego por gravedad por aspersión a la demanda. En el proyecto se tendrá como consideración prioritaria el ahorro de agua y de energía, por lo que se deberá incorporar el riego presurizado y gestión por telecontrol.

El Consejo de Gobierno ha autorizado esta mañana la firma de un convenio entre la Consejería de Agricultura y Ganadería, a través del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl), la Sociedad Mercantil Estatal de Infraestructuras Agrarias SA (Seiasa) y la Comunidad de Regantes del Canal de la Vega de Castronuño, en Valladolid, para la realización de las obras de modernización y consolidación de los regadíos de esta zona.

A través de este acuerdo está prevista una inversión superior a los 7,2 millones de euros, para modernizar 391 hectáreas pertenecientes a 197 propietarios. Las obras consistirán en la transformación del riego por gravedad por aspersión a la demanda y en el proyecto se tendrá como consideración prioritaria el ahorro de agua y de energía, por lo que deberá incorporar el riego presurizado y gestión por telecontrol. Además, y siempre que sea posible, tendrá que contemplar soluciones de optimización energética, incluso mediante la generación de energías renovables por parte de la comunidad de regantes.

COMUNIDAD DE REGANTES DEL CANAL DE LA VEGA DE CASTRONUÑO

La Consejería de Agricultura y Ganadería se encargará de la ejecución de las instalaciones de bombeo y Seiasa de la ejecución de las obras de regulación, la red de distribución de riego y los automatismos.

Los trabajos estarán financiados casi la mitad, más de 3,3 millones de euros, con dinero público y a fondo perdido, y el resto, más de 3,9 millones de euros, correrán a cargo de la comunidad de regantes, quienes a través de Seiasa dispondrán de 2,2 millones de financiación que deberán devolver a largo plazo.

Estas obras se encontraban comprometidas en el acuerdo suscrito entre la Junta de Castilla y León y el Ministerio de Agricultura, en mayo de 2017, mediante el cual se acordaba la inversión de 200 millones de euros para modernizar y consolidar cerca de 30.000 hectáreas de regadío.

Beneficios de la modernización del regadío

Entre los principales beneficios que conllevan la modernización del regadío de una zona está la optimización del uso del agua, permitiendo hacer frente con mayores garantías a las circunstancias de escasez de recursos disponibles. Se estiman ahorros medios en el uso de recursos de entre un 20 % y un 25 %.

Además, para mejorar la competitividad y rentabilidad de las explotaciones agrarias, los costes para el riego con presión se reducen en las zonas modernizadas un 35 % respecto a las zonas sin modernizar. La modernización contribuye activamente a la regeneración en el campo, ya que las incorporaciones de jóvenes en las zonas modernizadas son un 80 % superiores que las que se producen en las zonas sin modernizar. Esta apuesta por un sector modernizado se aprecia también en la inversión que llevan a cabo los propios agricultores, que es un 240 % mayor en las zonas modernizadas que en las no modernizadas

El regadío modernizado permite diversificar las alternativas de cultivo, principalmente porque pueden realizarse otros cultivos más asociados a la transformación agroindustrial. Esta posibilidad de adaptación de las producciones a las necesidades del mercado permite mejorar y garantizar la competitividad de las explotaciones agrícolas.

Es fundamental la contribución del regadío a la mejora de las condiciones ambientales del medio rural, ya que, además del ahorro de agua, las infraestructuras de riego modernizadas permiten una reducción de la contaminación difusa que puede cifrarse por ejemplo en una reducción del abonado nitrogenado de entre un 25 y un 30 %, que además de ser un ahorro de costes importante, reduce la carga contaminante que llega a las masas de agua. En esencia, el ahorro de agua, junto con el efecto sumidero de CO2 que suponen los cultivos de regadío, hace de las modernizaciones de regadío una herramienta eficaz para luchar contra el cambio climático.

Por estos motivos, la modernización de los regadíos se configura como una de las medidas imprescindibles para el desarrollo rural, no solo porque permite garantizar la viabilidad de las explotaciones para el futuro, sino porque además tiene un efecto de interacción con otras actividades, como la industria agroalimentaria, lo que permite generar empleo y actividad económica y fijar población en estos entornos.

FUENTE: Comunicación Junta de Castilla y León.

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