Las obras de remodelación de la estación de tren de Valladolid-Campo Grande avanzan y comienzan a notarse sus primeros efectos en el entorno. En esta fase inicial, ADIF ha eliminado alrededor de 100 plazas de aparcamiento, como paso previo a la construcción del futuro parking subterráneo de la nueva terminal.

Aunque se trata de una medida temporal, supone ya una de las principales molestias derivadas de una actuación de gran envergadura que transformará por completo la estación ferroviaria de la ciudad.

Primeros trabajos visibles en la estación

La intervención se encuentra actualmente en la denominada fase cero, dentro de un proyecto dividido en 13 fases. En este momento, los trabajos se centran en actuaciones previas al nuevo diseño de la terminal.

Por un lado, se están retirando vías que no encajan en la futura configuración. Por otro, se ha comenzado a desmontar la pasarela que conecta con los talleres y a demoler edificios del entorno que interferían en el nuevo trazado ferroviario.

Además, continúan las demoliciones en la zona de la antigua Estación Gourmet, un espacio clave para liberar suelo de cara a las siguientes fases de obra.

Menos plazas ahora para ganar capacidad en el futuro

La supresión de plazas responde a una necesidad operativa. La maquinaria y los operarios requieren espacio para trabajar con seguridad, lo que ha obligado a cerrar parte del actual estacionamiento.

En la actualidad, el parking contaba con 320 plazas, sin incluir las ya eliminadas. Algunas zonas, como el área utilizada por vehículos de alquiler, han quedado clausuradas y estos servicios se han reubicado en otros puntos del entorno.

Sin embargo, el objetivo final es claro: mejorar notablemente la capacidad de aparcamiento.

Un nuevo parking de cuatro plantas y 605 plazas

El proyecto contempla la construcción de un aparcamiento subterráneo de cuatro plantas, con un total de 605 plazas, casi el doble de las existentes hasta ahora.

Este nuevo parking se situará bajo el futuro edificio de la estación y contará con accesos independientes de entrada y salida, conectados directamente con la calle Recondo. Desde la rampa principal se accederá al primer sótano y, posteriormente, al resto de niveles mediante rampas interiores.

La actuación se ha diseñado para no afectar al edificio protegido, que se mantendrá tras la finalización de las obras.

Una obra compleja sin cortar el servicio ferroviario

Aunque la demolición completa del actual aparcamiento se ejecutará en fases posteriores, el parking es una de las primeras infraestructuras en abordarse. El motivo es técnico: el nuevo edificio de la estación se levantará sobre él.

Durante todo el proceso, tanto Renfe como Adif mantendrán el servicio ferroviario operativo. Para ello, se recurrirá a desvíos provisionales, trabajos nocturnos —principalmente entre las tres y las cinco de la madrugada— y fases de transición que permitan compatibilizar obras y circulación de trenes.

La previsión es que la ejecución del aparcamiento subterráneo se prolongue durante unos 20 meses, dentro del calendario global de la remodelación de la estación.

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